Keth Hearing, ¿grafittero o pintor contemporáneo?

Etiquetado en los libros y artículos como artista del graffiti, Keith Haring fue en realidad la cabeza visible del arte urbano de los ochenta.

Un típico niño estaudinenese de los 60s que se crió ante la televisión y que desarrolló una fuerte fascinación hacia las caricaturas (cartoons). Estudió arte y finalizando sus estudios en 1978  se trasladó a la meca del arte, Nueva York, en un momento de extraordinaria efervescencia artística, ya estaba Madonna tratando de ser corista en las obras de Brodway, Basquiat durmiendo en cajas de cartón en el Central Park, Warhol tratando de reinventarse una y otra vez…

 

 

El arte parecía darse en las calles primero antes de llegar a las galerías de arte, eso lo entendió muy rápido Keith, que empezó a dibujar en las estaciones y vagones del metro y en las noches se reunía con sus compañeros artistas en las discos subterráneas de los barrios bajos. El fue apresado varias veces por la policía y pasó la noche en las comisarías, entonces desarrolló una capacidad asombrosa para resolver un dibujo sin boceto previo, de una sola línea continua, no había tiempo que perder, tenía un amigo que le hacía de vigía por si aparecía la autoridad, y apenas terminaban corrían de vagón en vagón, hasta encontrar un nuevo lugar desprotegido donde hacer otro dibujo. Para no tener problemas con la policía empezó a trabajar en tiza, así que su obra era fácilmente borrada por el equipo de limpieza del merto, a él eso no le importaba, quería tener públkico, y ese era el niuryorquino de todos los días, que empezó a identificarlo y reconocerlo. Empezó a ducmentra fotográficamente su trabajo y hasta pintar cuando el vagón iba lleno, quería que su acción tuviese la de un performance (espectáculo de carácter vanguardista en el que se combinan elementos de artes y campos diversos, como la música, la danza, el teatro y las artes plásticas)

 

 

De esa  época Keith Hearing llegó a decir: llegué a Nueva York en un momento en que las pinturas más bellas que se exhibían en la ciudad iban sobre ruedas –sobre trenes–, pinturas que viajaban hasta vos en vez de lo contrario. Me sentí inmediatamente a gusto con este arte. Era consciente de él donde quiera que estuviera. Así que el tiempo invertido en viajar a una galería, performance o concierto era tan interesante y educativo como aquello que me dirigía a ver. A veces ni siquiera me subía al primer tren. Me sentaba y esperaba a ver qué había en el siguiente.

Keith Haring, Jean-Michel Basquiat o Kenny Scharf a pesar de ser identificados como artistas del graffiti, los tres tienen formación académica en arte, y los críticos y galeristas lo notan y  les hace un punto y aparte con los graffiteros, y son considerados artistas urbanos o como un mal llamado bad painting o dibujar o pintar como feo al propio.

Pronto Andy Warhol lo invita a pintar con él, y de ahí a las galerías de arte contemporáneo importantes solo hay un paso. Se hace famosos en los círculos de vanguardia. El busca que la mayor cantidad de personas vean su arte, ya no es solo el metro de una gran ciudad, es el mundo, es el primer artista en imprimir camisetas con su obra, hacer zapatos, ropa, body painting, bolsos, mochilas, algo que ahora vemos muy común.

 

 

Viaja mucho, expone internacionalmente, hace murales y viaja los fines de semana a bailar a las discos de Berlín y Manchester. En 1988 se hace seropositivo en una época que el Sida era una sentencia de muerte. Se dedica a una fuerte campaña de concientización del sexo seguro y la prevención. Muere en 1990.

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