Patrick Demarchelier: La historia de un gran fotógrafo

Las fotografías están por todos lados. En anuncios, revistas, en las redes sociales… Siempre valoramos lo que está dentro de la fotografía, como a los modelos y lo que tengan al rededor, pero muy pocas personas se ponen a pensar en el arte que la fotografía en sí requiere y en el trabajo del fotógrafo. Muchos no consideran que la fotografía sea arte, sobre todo hoy en día, que todos tenemos celulares con cámaras de excelente calidad. Sin embargo, no son todos quienes pueden retratar el loco mundo de la moda, como Patrick Demarchelier.

Patrick Demarchelier es un fotógrafo francés que nació en 1943. Su pasión por la fotografía comenzó cuando su padrastro le regaló su primera cámara, a los  17 años de edad; en ese momento, se dio cuenta de que las fotos son arte. Este joven, a los 20 años, decidió irse a Paris a trabajar en las fotografías para periódicos, y se convirtió en el asistente de un fotógrafo para portadas de revistas. 

Sus nuevos contactos lo llevaron lejos. Demarchelier ahora es muy reconocido por la industria de la moda y logró convertirse en uno de los personajes más importantes de esta. Ha tenido la oportunidad de trabajar con las mejores modelos del mundo y los mejores diseñadores de alta costura como Versace, Louis Vuitton, Yves Saint Laurent y Chanel, entre muchos otros.

Demarchelier dice que su nombre fue reconocido por la industria de la moda sin que él tuviera un interés particular por esta. Solamente tomó una foto y su carrera se basó alrededor de las prendas, los zapatos y los accesorios. Al fotógrafo no le gusta planear mucho sus fotos y opina que casi siempre las mejores tomas de las sesiones son aquellas que fueron por accidente. Su inspiración llega en el momento, lo que mantiene su trabajo entretenido. También dice que su mejor modelo y lo que más le gusta fotografiar, es a su perrito ‘Puffy’. Sin mencionar que fotografió a la princesa Diana por mucho tiempo.

Demarchelier fue el fotógrafo personal de la princesa Diana y de su familia. Esto sucedió porque Patrick había tomado una foto para Vogue en la que una modelo se abría su chaqueta y adentro tenía una foto de un niño riéndose. A la princesa le encantó la fotografía ya que ella tenía hijos, y se puso en contacto con el fotógrafo inmediatamente. Desde ese momento, Patrick Demarchelier se convirtió en el primer fotógrafo oficial de la familia real que no era inglés, y un gran amigo de la realeza.

A pesar de todos sus éxitos como fotógrafo, él se considera un hombre regular y casual. Su estilo es muy versátil y logra fotografiar en cualquier situación que se le pida o se le presente. Demarchelier dice que el truco es tener confianza con las personas que estén siendo fotografiadas, para que no estén incómodas y que sean realmente ellas mismas.

El mundo de la fotografía, según Patrick Demarchelier, es increíble ya que nunca se sabe cuál va a ser el resultado de sus sesiones fotográficas sino hasta el final del día. Él muestra como la fotografía requiere de práctica constante y de pasión.  De esta manera, él logra reinventarse y mantenerse a la moda en un mundo que siempre está cambiando y se está desarrollando.

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